Los recortes de la Fed

Los recortes de la Fed

La Reserva Federal de Estados Unidos cerró el 2025 con una decisión que pasará a los libros de historia. Un recorte de tasas marcado por la división interna más profunda en más de tres décadas. Lejos de transmitir unanimidad o claridad, el organismo envió un mensaje más complejo en el sentido de que está dispuesto a seguir bajando las tasas, pero no a cualquier costo ni al ritmo que exigen los actores políticos.

El ajuste de 0.25 puntos porcentuales, el tercero consecutivo desde septiembre, llevó la tasa de los fondos federales a un rango de 3.5 a 3.75, su nivel más bajo en tres años. Con ello, la Fed confirmó que el deterioro del mercado laboral pesa hoy más que el temor a un rebote inflacionario. Esa lectura prioriza el empleo, aun cuando la inflación todavía no cae al objetivo de 2 por ciento.

Para los analistas, la institución ha vivido un dilema durante todo 2025. Una inflación que no cede y un mercado laboral debilitándose más rápido de lo previsto. Al inclinarse por el crecimiento del empleo, el Comité Federal de Mercado Abierto dejó ver que una Fed más independiente puede convivir perfectamente con la disidencia interna. Tres votos en contra no solo rompen con la tradición reciente, sino que muestran que en el banco central conviven visiones distintas sobre la velocidad del alivio monetario.

La fractura también revela un ambiente externo difícil de ignorar. El presidente Donald Trump ha sido insistente en exigir recortes más profundos para aliviar los costos de la deuda federal. Y aunque no ha logrado influir formalmente en las decisiones, la sola presión política ya contamina el debate público en torno a la autonomía del banco central. El único funcionario alineado con esa postura es Stephen Miran, quien votó por un recorte de medio punto. El resto del comité, incluido Jerome Powell, ha preferido moverse con cautela, conscientes de que un relajamiento acelerado podría devolver al país al ciclo inflacionario.

Las nuevas previsiones para 2026 parecen respaldar la prudencia. Solo dos recortes adicionales en el año, un crecimiento económico que podría alcanzar 2.3 por ciento y una inflación que seguiría bajando, aunque lentamente. Son cifras que reflejan estabilidad, no urgencia.

El contraste internacional subraya la complejidad del momento. Brasil mantiene su tasa en 15 por ciento pese a la presión de Lula da Silva, y Canadá decide no mover su propio tipo de referencia. En un mundo donde los presidentes exigen y las economías vacilan, la independencia de los bancos centrales se convierte en un bien escaso y, quizás, en el recurso más valioso. La Fed resistió la presión en 2025. El verdadero reto será mantener esa autonomía en 2026.

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